jueves, 11 de marzo de 2010

The Thin Red Line


Mirada cansada, ojos tristes, la jornada laboral ha terminado por hoy. Sentado en el automóvil, tengo que adaptar los espejos… el cansancio me reduce hasta la estatura y sobretodo, las ganas de volver a este particular arbeit macht frei…

La carretera es toda para mí. Está demasiado oscuro para decir Buenos Días y es tarde para saludar con un Buenas Noches… El cielo, vacío de estrellas está pleno de oscuridad… solo la Luna en cuarto menguante… color púrpura… Miro un poco la memorizada carretera secundaria y a tramos la Luna en su particular juego de tonalidades.

Escucho un coro de melanesios dirigidos por Hans Zimmer en medio de ninguna parte. La oscuridad ha llegado a su fin, a lo lejos, las luces de la ciudad me guían a la “civilización” por un instante. Calles desiertas, el alumbrado público muestra la fantasmal imagen de avenidas ausentes de cualquier resquicio de vida y los semáforos, siguen su mecánica regulación de un tráfico inexistente.

Vuelvo a la carretera, la negrura me restituye mis pensamientos… Surge el nombre de Leopardi… Es curioso que sólo ante la muerte seamos capaces de entender la vida… que contradicción… El reloj ha dejado de funcionar…«Io sono, si perdoni la metafora, un sepolcro ambulante, che porto dentro di me un uomo morto, un cuore già sensibilissimo che più non sente ec.»

Llego a casa, escribo lo “vivido” hoy porque me toca morir. Mañana, naceré de nuevo…y así hasta que escriba la última anotación… La Luna se ha escondido detrás de un horizonte inexistente.



Nota : La foto nada tiene que ver con el relato… el relato nada tiene que ver con la foto… Reid, también es parte de la Vida.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Goran, suena triste... ¿Pasa algo?

C.

Goran dijo...

Literatura...sólo Literatura.

Ra dijo...

GUAU (Exclamación de guau! sinónimo de "mancantao" porque vibra por sí solo y hace sentir)