lunes, 8 de marzo de 2010

Jerusalem



Jerusalem no vale tres cruzadas ni tan siquiera una gota de sangre de una nariz rota. Mentiría si negase la belleza intangible de una ciudad milenaria que no tiene nada que ver con cuestiones estéticas ni arquitectónicas, es algo que transciende desde lo más profundo de las entrañas de la madre tierra, la puesta del sol, el atardecer…sus olores…

Como cualquier ciudad de estas características, sus habitantes son los menos proclives a una tranquila conversación, a la acogida hospitalaria o simplemente a tener la humildad de estar a la altura de su histórica ciudad… Creerse el centro del mundo está reñido con la sencillez y sobre todo casa muy bien con la soberbia… Mirar demasiado al cielo, nos priva de estar a la altura del ser humano…












3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Javi. La primera vez leí el cuento lo hice muy rápido. Ahora, antes de empezar a trabajar le he dado un repaso con más detenimiento. Cada frase, como una pedrada. ¡¡Me gusta!! ¿Por qué cojones no consigo yo ese golpe directo? Muy bueno, Javi...Shalom, y me dejas cada vez más con las ganas de una buena charla a la sombra de una barra.

Javier dijo...

Mi querido Julián,

Usted no necesitas golpes directos, lo que quiere transmitir lo transmite sin necesidad de ninguna Entifada formal.

Agustin Rivas Gomez dijo...

eres un fenomeno tio cuando sea grande quiero ser como tu jajaja que sigas asi mucho tiempo,fenomeno