miércoles, 3 de febrero de 2010

Che gelida manina



El silencio era roto por un rumor que al fondo de la casa sonaba lentamente más y más alto. A cada paso que iba dando, reconocía palabra a palabra la letra de aquella maravillosa melodía… che…gelida… manina… la Bohème… La estancia estaba rabiosamente revuelta como si el dolor hubiera vuelto loco a un tigre herido. El sol ponía en evidencia la paleta de color, la ropa, los muebles eran un todo perfectamente combinado en un arco iris de algodón y madera… Una figura frente a un enorme ventanal, sostenía sus manos en el alfeizar a modo de apoyo, la cabeza gacha y su cuerpo, ponía de su parte para dejar de temblar… Ante la presencia del extraño, dejó de apoyar una mano y sin cambiar su posición apesadumbrada, la levantó como signo de normalidad. El visitante miró el origen de la música y observó que estaba en posición de bucle un solo track, se dio media vuelta y dudó por un instante, movió ligeramente la cabeza y se marchó.


Volvió a poner la mano en el alfeizar…levantó la cabeza…miró fijamente al mundo y con un simple impulso saltó… en la estancia seguía sonando Che Gelida Manina.