Distinguidos caballeros,
Hallándome aún conmocionada por el suceso acontecido en este blog no hace mucho, me siento en la obligación de proponer tema, no sin antes implorar (al Cielo o al Infierno), que se emule el episodio del anterior relato, en el que todos cumplimos con nuestra parte del duelo, dentro de los límites razonables de nuestra sequía mental (sequía que, por supuesto, no concierne al señorito Javier).
El tema de esta semana, queridos míos, es el Delirium Tremens. No creo que surjan muchos problemas respecto a esta materia, ya que muchos de nosotros (tres al menos) somos doctos en el arte de los brebajes etílicos.
Os quiere,
Cris (S.A.S.P.)
Cazando imágenes, sueños, palabras con las que escribir un cuento...
domingo, 31 de enero de 2010
sábado, 30 de enero de 2010
No muy lejos de donde se encuentra, alguien está pensando lo mismo que usted. Si está prestando atención a lo que digo, habrá adivinado que alguien como yo está haciendo que la persona que piensa como usted piense como usted. Me basta con mencionar la palabra playa para que usted, el que piensa como usted, y el que induce al que piensa como usted a pensar como usted (y como yo), piensen en una playa.
Quizá podríamos añadirle unas palmeras, pero eso lo dejo a su elección.
Me gustaría formalizar nuestra presentación, pero los límites de este folio me lo impiden. La tiranía del papel me dificulta hasta un apretón de manos. Sé que ustedes tres se sienten tan frustrados como yo. Aunque, créanme si les digo que me bastaría con sustituir frustración por satisfacción para que ustedes se sintieran dichosos.
Quizá podríamos añadirle unas palmeras, pero eso lo dejo a su elección.
Me gustaría formalizar nuestra presentación, pero los límites de este folio me lo impiden. La tiranía del papel me dificulta hasta un apretón de manos. Sé que ustedes tres se sienten tan frustrados como yo. Aunque, créanme si les digo que me bastaría con sustituir frustración por satisfacción para que ustedes se sintieran dichosos.
jueves, 28 de enero de 2010
Aunque era un personaje peculiar,...


Dedicado a Carlos Sáez, ese burgales universal, y a esas tierras
norteñas que desgraciadamente tanto desconozco.
norteñas que desgraciadamente tanto desconozco.
martes, 26 de enero de 2010
La Prejubilación de Corto Maltés
El edificio hacía honor a su inquilino, descuidado, escalones de madera gastada, pintura descascarillada… el visitante era envuelto por una sensación de hospitalidad confirmada al cruzar la puerta de su anfitrión.
En cada habitación, las estanterías cedían parte de sus vástagos a mesas donde se apilaban a modo de kilos y kilos de papel encuadernados… Mientras, los rayos de sol penetraban entre las cortinas raídas por el paso del tiempo… Un dulce aroma a café inundaba toda la casa que atraía al visitante hacía la cocina… Con una sonrisa y un gesto con la mano, invitaba a los intrusos a tomar asiento y compartir el dulce elixir negro junto a una inmensa fuente de pastas danesas… Era otoño, la mejor época para el recuerdo…
De repente, el visitante se encontraba envuelto en una atmósfera de serenidad que le hacía olvidar la razón de su estancia allí, el mundo se había tomado un respiro por unos instantes…
Para llevar treinta años sin salir de su enorme apartamento, estaba informado con todo detalle de lo que sucedía más allá de su puerta y eso, sin tener un televisor o una radio para ello. Zelic ofrecía más café al tiempo que arrimaba a la mesa de la cocina licores y delicias turcas. En la estancia principal, entre mesas, estanterías, papeles, mapas, libros y más libros presidía una enorme fotografía de tres por dos metros de una isla del pacífico.
Cualquiera de sus visitantes sacaban la misma conclusión errónea sobre Zelic : “Pobre hombre ¡, Ahí es donde le gustaría vivir “ y miraban a su alrededor el caos ordenado…
Una vez, uno de sus amigos más antiguo, le preguntó :
- Zelic ¿por qué llevas treinta años encerrado aquí? ¿Es miedo, qué es?.
- Amigo mío, creo que no has aprendido nada de tus visitas a mi casa.-Tomó aliento y prosiguió con melodía pedagógica.- Tú llevas viajando a lugares maravillosos el mismo tiempo que yo no salgo de casa y vuelves aquí tras una pequeña estancia en tus paraísos. Yo sin salir de casa vivo en el paraíso, ahí tienes como veo mi casa.- señalando la fotografía.
Dedicado a todos aquellos que siguen buscando sus paraísos.
martes, 19 de enero de 2010
ALBACETE SE MUEVE.
Chicos, ya sé que esto es una intromisión, que el blog es para los cuentos, pero no he podido evitarlo. Y es que vienen a tocar unos coleguillas a Albacete y quiero darle toda la publicidad que pueda (aunque el blog no lo lea ni perry). Se lo merecen porque son bastante buenos.
Bueno, pedidas mis disculpas os dejo la noticia del conciertazo.
¡¡¡El que pueda que no falte!!!
Y tras las juerga, más y mejores cuentos etílicos. Larga vida a Goran Zelig.
Bueno, pedidas mis disculpas os dejo la noticia del conciertazo.
DÍA 23 DE ENERO
SALA PUSSY WAGON
A LAS 10:00 PM
ALBACETE, LA NUIT
ALBACETE, LA NUIT
Y tras las juerga, más y mejores cuentos etílicos. Larga vida a Goran Zelig.
sábado, 16 de enero de 2010
EL TEMA DE LA SEMANA ES…
A pesar de los pesares, agua, frío y nieve, esta semana os propongo ante mi falta de imaginación una imagen:
El resto es cosa vuestra…
martes, 12 de enero de 2010
6.521 La solución del problema de la vida está en la desaparición de este problema.
Tenía un profesor de filosofía que además de oler a alcohol y suspenderme citaba constantemente proposiciones del Wittgenstein para zanjar cualquier disquisición a la cual él no era capaz de hacer frente. Fuera por repugnancia hacia su persona o a las proposiciones del austriaco, quedó pendiente de lectura y reflexión. Ahora, tras veintes años y quince kilos más, me puse a leer al famoso filósofo… el cual me pareció tan banal y pedante como mi aborrecible profesor, con el cual jamás aprobé su asignatura…como pasé el C.O.U. es otra historia… Allá donde te encuentres querido Manolo espero que la cirrosis te haya hecho pensar sobre la proposición 6.422 de tu querido Wittgenstein:
“El primer pensamiento que surge
cuando se propone una ley ética de la
forma «tú debes», es: ¿y qué si no lo hago?
Pero es claro que la ética no se refiere al
castigo o al premio en el sentido común de
los términos.
Así, pues, 1a cuestión acerca de las
consecuencias de una acción debe ser
irrelevante. Al menos, estas consecuencias,
no pueden ser acontecimientos. Pues debe
haber algo justo en la formulación de la
cuestión. Sí que debe haber una especie de
premio y de castigo ético, pero deben
encontrarse en la acción misma.
(Y esto es también claro, que el premio
debe ser algo agradable y el castigo algo
desagradable.)”
*Wittgenstein, Ludwig. Tractatus logico-philosophicus. Viena, 1918
LOS CÍRCULOS DE LA PENA (primera parte)

La Casa de la Sidra del campo de concentración
es un lugar glorioso y bonito.
A la gente le gusta venir aquí
porque la sidra Spindler es de las mejores.
También comen grandes rosquillas
y se divierten hasta la madrugada.
Una crujiente salchicha a la parrilla
y una buena sidra para acompañar.
El Frellerhof es muy conocido.
Viene gente de la ciudad y del país.
El servicio es bueno y amable.
El dueño nos invita a Schnapps.
Se emborrachará delante de nosotros,
pero sólo hoy, claro.
Hoy se está bien en el Frellerhof, dirán todos.
Hoy se está bien en el Frellerhof, dirán todos.
Hoy se está bien en el Frellerhof, dirán todos.
“¿O no?” Pregunta uno de los cantantes al finalizar, y todos le responden con un sonoro, “Jaaaa”. Sí. Y es que estamos en el patio del Frellerhof, que creo significa algo así como “la casa de la sidra en la pradera”. El Frellerhof es una sidrería ubicada en una antigua granja, destinada a producir el alimento necesario para el campo de concentración de Mauthausen. También era un lugar donde los oficiales de la SS venían a comer y beber. Lo mismo que hace ahora toda esta gente a nuestro alrededor. Sólo mi acompañante y yo permanecemos con el gesto serio, lo cual incluso despierta cierto recelo entre algunas de las mesas que rodean a la muestra. Pero es que no estamos allí para beber sidra y emborracharnos. El hombre que me acompaña se llama Harald y trabaja de guía en Mauthausen. Es un hombre alto y robusto. Me sorprende que alguien como él, tan fornido, me haya desvelado con tanta facilidad, que llora todas las noches al meditar sobre lo que se hacía en esas instalaciones hace sesenta años. Viste una chaqueta de cuero marrón, una camisa azul y unos pantalones vaqueros, todo muy sobrio e informal, sin aspavientos. Aunque el día está resultando bastante gris, no se ha desprendido ni un solo momento de sus gafas de sol con cristales color sepia, gafas, tras las cuales, he podido adivinar se han deslizado en algunos momentos un par de lágrimas. Me dice, con cierto gesto de estupefacción, que no entiende como puede haber una sidrería tan cerca de un antiguo campo de concentración. No entiende además, cómo la gente puede divertirse con tanta facilidad en ese local. Cómo pueden permanecer tan ajenos a la carga emocional que tiene ese sitio. Gesticula mucho con las manos y mueve constantemente la cabeza de un lado para otro, como negando una realidad que no logra comprender.

(Continúa en la 2ª parte).
lunes, 11 de enero de 2010
LOS CÍRCULOS DE LA PENA (segunda parte)
El ritmo se torna cansino, cada vez andamos más despacio. Siempre un paso por detrás de Harald, continúo en silencio, pendiente únicamente de sus palabras y sus gestos, las primeras cada vez más densas, los segundos cada vez más cansados. Seguimos el callejeo lento, errático, hasta llegar a la puerta de su casa. Realmente Mauthausen es un pueblecito encantador, casas coquetas, callejuelas idílicas, rodeado de paisajes abrumadores. Hay que rascar mucho debajo de sus adoquines para darse de bruces con su pasado. Las preguntas de Harald palpitan en mi cabeza. ¿Es lícito vivir en este lugar? “No me malinterpretes, Goran” me dice ahora Harald. “Entiendo que la gente quiera seguir viviendo. Entiendo que la gente quiera ser feliz. Pero no comprendo como no les patina el alma al querer vivir en este pueblo. No sé qué hace la gente para evitar la bruma y los remordimientos. No sé cómo logran ignorar todos los fantasmas que pululan por estas calles. Vivir no puede ser tan sencillo”.
Antes de irme, una vez me he despedido de Harald, me doy una última vuelta por el pueblo. He dejado caer algunas preguntas con personas con las que me he cruzado por el camino, pero sólo me han respondido con silencio. La gente que vio lo que pasó aquí no quiere hablar sobre eso. He hablado incluso con una pareja que vive en una casa que perteneció a un oficial de la SS. No parecen darle importancia a ese detalle. Incluso se aventuran a soltar una broma: “En esta casa uno no sabe lo qué va a encontrarse al escarbar en el jardín”. Realmente no sé lo que pensar. No se me ocurre que pueda reprochar algo a esa pareja que vive tan despreocupadamente en la casa de un asesino. Tampoco tengo nada que decirles a los viejos que permanecen en silencio. Pero por otro lado, no puedo evitar sentir algo de comprensión por Harald. Y al igual que él, para alguien como yo, ateo carente de fe religiosa, este pueblo, los campos que lo rodean, también son para mí lo más parecido a santuarios que creo habría que respetar. El hecho de que la gente viva y disfrute tan cerca de un antiguo campo de concentración me parece algo parecido a una herejía. Como Harald, noto la ironía que invade el lugar, pero no puedo comprenderla. Y me resulta muy curiosa la idea de los “círculos de pena” alrededor de esos lugares, aunque, entonces yo me pregunto, y te pregunto a ti: ¿Cuánto deberían medir esos círculos? ¿Dependería su tamaño del dolor que se hubiese generado en ellos? Y también pienso que, si llegásemos a establecer esos círculos de pena por todo el planeta, lugares de penitencia y recuerdo de los errores pasados, quizás no nos quedaría entonces un solo rincón limpio, impune, inocente, en el que seguir viviendo.
martes, 5 de enero de 2010
Buenas Noches, Seattle.
La lluvia ha cesado, una apacible tregua antes que vuelva el Dios de Noé a intentar terminar su último trabajo. El silencio es roto por el teclear de estas palabras, todos duermen, el silencio se despeja de nubes y las estrellas brillan más si cabe por la fría brisa que se levanta. Huele a tierra mojada, el cielo parpadea, la oscuridad… es simplemente… oscuridad.
La tierra sigue girando.
El calendario disfruta de sus últimas horas antes de convertirse en simples recuerdos, transformados a los largos de los futuros calendarios. Es 2010, otra absurda cifra en nuestra cuenta atrás. Es curioso, hace justo cincuenta años Albert Camus murió en uno de tantos accidentes de tráfico. El cinturón quizás lo hubiera salvado…quién sabe. Conducía el director de Gallimard, la editorial, Camus trabajaba como lector para ellos…leía por entonces una obra de María Zambrano, esa desconocida salvo por un docudrama que nos la presentaba como una vieja decrépita interpretada por Pilar Bardem… pobre María, a ver cuando te leen de verdad …
Vuelve la lluvia. Una copita de oporto servirá para terminar lo que jamás tuvo empiezo… Mi gato chino con su mirada pétrea ha dejado de dar puñetazos al aire, la suerte gasta muchas pilas… de repente me asalta la imagen de Camus… cincuenta años ya…
Es extraño como ha empezado el año. En el silencio de la noche todo parece vacío, el invierno no invita precisamente a la euforia pero la calle ya no parece la misma… la gente pasea con cara de crisis y hasta los perros ladran menos… el pensamiento gris triunfa y TVE ya no tiene los anuncios, esos que te dejan libertad para buscar en otras cadenas mientras te dan un respiro a la película petarda de los domingos.
Que no falte oporto…Arrancamos una nueva década en un mundo sin referentes, donde Dios es café con leche y todo fachada, donde España condena a otra generación a empleos de mierda pero eso sí con masteres según Bologna, donde fumar estará más perseguido que el fraude fiscal, donde los jóvenes tendrán una mentalidad más antigua que sus abuelos, donde la tradición venza a regeneración… Donde 2010 parecerá 1898… Al menos esta vez nadie tendrán que volver de Cuba cantando…
FELIZ 1898 ¡¡¡¡
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