lunes, 26 de enero de 2009

Uno, dos, tres

Uno, dos, tres.


Cuando despierte, todo habrá cambiado.
Usted habrá dejado de ser usted. Todos sus recuerdos desaparecerán.
Su mente ya no será el cúmulo de problemas de cuando usted acudió a mí. Se conformará con despertar cada día y lo cotidiano le parecerá la mayor de las maravillas.


Uno, dos, tres.


Cuando despierte, no recordará a su mujer. Tampoco a sus hijos.
Pero eso no le supondrá un problema. Pronto se habituará a ellos.
Al principio, muchas cosas le resultarán extrañas o absurdas. No se preocupe. Sólo ha de ser feliz.


Uno, dos, tres.


Cuando despierte, no habrán más dramas en su vida. Ni vacíos, ni preguntas. Tampoco respuestas. No las necesita, pues no habrá de cuestionarse nada.


Uno, dos, tres.


Cuando despierte, usted no recordará nada. Y sobre todo, no me recordará a mí.


Uno, dos, tres.


...


Se despertó sobresaltado por los golpes y gritos de mujer que se oían tras la puerta.
No podía recordar nada, ni entendía porqué se encontraba metido en la bañera. Estaba cubierto hasta el cuello de lo que parecía sangre. Entendió que se trataba de la suya propia cuando vio las venas de su brazo y la sección limpia y profunda que las recorría.

Los gritos de fuera se hacían cada vez más intensos y él se encontraba cada vez más aturdido.

Notó al fondo de la bañera el tacto frío y cortante de un objeto metálico. Sin duda, eso tenía que ver.

3 comentarios:

Javier dijo...

A tiempo...

Javier dijo...

Buenas Tardes, Perros¡
Esta semana el duelo lo propongo yo...luego...el miércoles tendreis noticias...hasta entonces disfrutad del tiempo primaveral de estos días...desde Cancún se vé las cosas de otra manera...

Ra dijo...

Me ha encantado.

Para mi gusto personal: el mejor.

Lenguaje sencillo, inicio, desarrolo, conclusión, con cuerpo y moraleja.

Gracias!