viernes, 12 de noviembre de 2010

EL FARO DE MEDIANOCHE

Humo.

Huele a humo, humo fuerte de tabaco oscuro, justo ahora me pregunto ¿Cuándo y por que deje ese vicio? Ahora podría curar mis ansiedades…Por inercia pongo la estilográfica en la boca, _fijaciones orales, susurro ininteligiblemente para mi misma en la oscuridad, mi mano izquierda busca mi cuaderno, lo pongo sobre mis piernas y bajo la luz del faro se lee “libro de esperas” en el empastado, con la boca le saco el tapón a mi estilográfica, miro el cielo para contarle las estrellas de la espalda, cinco minutos mas… solo dale cinco minutos mas, el balcón esta vacio.

Ahhh como me duele el pecho, no se que es, si mi corazón con taquicardias recurrentes o mis pulmones que no alcanzan a llenarse de aire, no puedo pensar ni en moverme me pesa cada musculo del cuerpo mas que una tonelada, es como si una fuerza suprema ejerciera sobre mi un poder invisible que no me deja ni siquiera abrir los parpados. Cuanto he cambiado…pero nuestro faro sigue igual, por aquí los días pasan pero siempre son los mismos, cambia la gente, cambian los enamorados que se besan a media noche, pero el faro sigue ileso ante el paso del tiempo, con su balcón, ventanita de universo, extensión de mundo que quiere acercarse al infinito… eso fuiste para mi todo este tiempo mi nudo entre la tierra y el cielo. Lagrimas que caen desde mis ojos y hasta mi cuaderno ¿Por qué? ¿Por qué tenias que aparecer en mi vida si yo era feliz sin ti? le grito al viento y a la noche y al faro con todo mi esfuerzo, no hay respuesta no la hay y no la espero, me acomodo a la luz del faro y comienzo a escribir.

Hace seis meses 19 días y 5 minutos te conocí bajo este faro, debía ser muy bonito lo que veías, una mujer escribiendo bajo un faro a la media noche, no me quitabas los ojos de encima, te vi, del otro lado de la acera sentado en la banqueta viendo la gente pasar y a mí. De vez en cuando si pasaba un auto a toda velocidad te alborotaba el cabello y se veía el reflejo de tus gafas sobre tus ojos, entonces te acomodabas el pelo largo por detrás de las orejas, nos quedamos largo rato mirándonos, sonriéndonos de vez en cuando, me traspasaba tu mirada etérea, cuando la miraba, me sentía como aquella primera vez en que me subí a una bicicleta… algo nuevo y maravilloso que me llevaba de un lugar a otro, no se cuanto tiempo pasamos viéndonos todos los días por la noche bajo el resplandor celestino del faro y las estrellas sin dirigirnos una sola palabra, se hablaban nuestras miradas y se descubrían a media luz, eras transparente, y así me empezaste amar , nos comimos la ciudad entera juntos con sabor de besos y caricias y entre cada callejón, pero siempre regresamos al faro, donde por la noche te despedías de mi y me veías alejarme por la calle rumbo a mi hogar, luego te convertiste en mi hogar, en mi bosque, en mi desierto y mi bahía mi único lugar para naufragar, te quise mas que a mi propia vida y hasta el día de hoy jure que nunca te iba amar, decirte te amo significaba que no podía quererte mas, y ese cariño parecía no tener limites.

Hasta que un día descubriste esa otra mirada bajo el faro, y empecé a acumular el peso de las cosas, me pesaba el hogar, el bosque, me pesaba el desierto y la bahía, me pesaban las estrellas y el faro, empezaron a pesarme los besos acumulados en los labios y mis manos ya no se movían de tan pesadas que estaban de caricias, te fuiste, me ignoraste, me aventaste, me quede esperándote bajo el faro y ya no venias, así empezaron a pesarme las heridas al punto en que no salía de mi cama por que no lograba moverme, así empezaron a pesarme las lagrimas al punto en que ya no podía llorar por que tenia los lagrimales hastiados de llanto.

No se como llegue aquí, pero si se que vine a despedirme, a suicidar mis pensamientos y aventarlos al infinito, que se consuman en el faro, que se pierdan en el tiempo serán solo pensamientos por que los sentimientos los asesinaste tu. Una ultima mirada a la hoja escrita, no hay vuelta atrás, la arranco, la aprieto con mi puño y se la aviento al faro.

Mientras me alejo por la calle me siento bastante más ligera. Tal como pensé, me sobraba el corazón.

5 comentarios:

Tino dijo...

Se empieza a escribir bajo la luz de una farola y se termina locamente enamorado de la persona que te observa en la acera de enfrente. Se vive la historia de amor mas increible jamás contada y, se termina, con un pecho sin corazón bajo esa farola esperando volver a revivir lo que ya no volverá. Al final, volvemos a escribir para lanzar a la farola los hermosos recuerdos del pasado y desear que se los lleve el viento a un país lejano.

¡Así es la vida!. Alegrias y desengaños, amores y desamores, suspiros y lágrimas. Un enredo de "dimes y diretes" que unos días alegran y otros entristecen.

...Este cuento se acabó. Pero ¡me ha gustado!.

Javier dijo...

Excelente. Gracias por dar vida a un Hamlet algo moribundo.

Raven dijo...

¿Qué decir?, ¿qué te has vuelto a superar? Sonaría repetitivo pero es la realidad...

Genial, profundo, lleno de color, de temperatura_fresca_ de viento de "des-sentimiento" Te diría que escribes bien, pero eso ya lo sabes, el grado de empatía que genera te facilita el ver con imágenes nítidas lo que lees de forma plana. Y bueno, lo más importante... Gracias ! Estos días la gente está, no se si consciente o inconscientemente usando frases que he escrito; llenándome de orgullo. Orgullo que junto con mi corazón también sufrió un buen golpe.

He resucitado, ergo sigo vivo; ergo la sigo a usted leyendo

BENHUMEA dijo...

Yo feliz de participar con todos ustedes feliz feliz¡¡¡

Un besoo enorme¡

Anónimo dijo...

muy, muy intenso. Me gustan los relatos que dibujan sentimientos para que se los lleve el viento.

Gracias.

Chantilly & Picatostes