jueves, 9 de octubre de 2014

LA OTRA ORILLA (cuarta parte)


IV
 
      Esa playa serena otra vez al borde del infinito, vuelve a
llenarse pronto con la llegada de otros hombres que encienden hogueras cerca de la orilla. Vienen cargados de herramientas y nuevas ideas para el asalto de esa extensión que no deja de crecer con cada expedición fracasada.  Esperan ansiosos ser ellos los primeros triunfadores en esa peregrinación de apetitos milenarios. Todo alrededor de estos ojos como lagos va adquiriendo las dimensiones de una nueva epopeya, en un tiempo en el que sin embargo, ya nadie cree en los dioses. Yo, mientras tanto, continúo siendo un cobarde, incapaz de nadar púpilas interminables  he optado por convertirme en el cronista de esta historia. Entre los restos con los que tropiezo cuando paseo por la playa de estos ojos, me encuentro pedazos de folios, humedecidos por las lágrimas y quebrados por los vientos de sus párpados.  Sobre ellos escribo ahora. Algunas noches logro encaramarme sobre sus mejillas, a eso es a lo único a lo que mi valor alcanza. Permanezco sentado en su cima largas horas observando como las hogueras esparcidas por la playa se asemejan a pequeños firmamentos bordeando la negra profundidad de esa mirada.   Todo esta noche está tranquilo, calma serena en la que se masca el desasosiego por el anuncio  de un renovado abordaje de lo inescrutable.

Continuará...

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